Inmediatamente después de saber que sería la madre del Hijo de Dios, María cantó: «Mi alma glorifica al Señor y mi espíritu se regocija en Dios, mi salvador». El pastor Chad Walta se detiene en esa palabra — mi salvador — porque en ella María admite algo muy importante sobre su vida espiritual: ella también necesitaba ser rescatada.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!Como los pescadores que caen al hielo delgado y solo pueden gritar «¡auxilio!», todos llegamos al punto donde no podemos ofrecer nada para salvarnos. Frente a las voces que dicen que María era perfecta, o que Cristo cumplió el 90% de tu salvación y tú debes aportar el resto, este mensaje proclama la verdad que la propia María cantó: la salvación es completa, gratuita y viene solo de Dios.