Cuando perdemos a alguien muy amado —papás, abuelos, mejores amigos— es natural extrañar esas conversaciones de todos los días. ¿Deberíamos seguir hablándoles u orándoles? Con mucho cariño hacia quien atraviesa un duelo, el pastor Chad Walta responde desde la Biblia: nuestros seres queridos que durmieron en la fe ya están con Cristo disfrutando la vida eterna, pero son seres humanos, no seres divinos — no tienen la capacidad de escucharnos desde el cielo, y no debemos atribuirles características que solo Dios tiene.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!Con la historia del rico y Lázaro (Lucas 16), recuerda que Dios ya nos dio todo lo que necesitamos en su Palabra. Y cuando llegue la tentación de hablar con los que partieron, hay una invitación mejor: «Llámame en el día de la angustia» — el Señor que viene pronto, y que traerá con Él a los que durmieron en su paz, sí te escucha siempre.