Cuando alguien que amas está destrozado —perdió un hijo, recibió un diagnóstico, quedó solo— todos queremos decir algo bueno y útil, y muy pocos sabemos qué es. El pastor Mike Novotny admite que ni los pastores tienen un guion perfecto para esos momentos, y por eso nos lleva al final de Job capítulo 2, donde los amigos de Job se enfrentaron a la misma tensión que nosotros.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!De esos tres pequeños versículos surge una lección poderosa sobre el ministerio de la presencia: más que respuestas perfectas, las personas que sufren necesitan que estés ahí. Nadie recuerda exactamente qué dijo aquel pastor que llamaba cada semana, pero todos recuerdan que estaba presente. Este mensaje te equipa para consolar como lo haría Jesús: con humildad, con silencio cuando hace falta, y con amor constante.