Parece que la vida no es justa: gente que ignora a Dios disfruta de riquezas, mientras tú dedicas tiempo a su Palabra y de repente llegan las dificultades — se pierde el trabajo, se enferma un hijo, no alcanzan los recursos. ¿Qué hacemos? El pastor Chad Walta responde con una certeza: tenemos un Dios grande, con un amor eterno, que no nos ha olvidado — Emanuel, Dios con nosotros.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!Y hay una injusticia aún mayor que las nuestras: Jesús, que no hizo nada malo, sufrió en la cruz en nuestro lugar. Esa «injusticia» divina nos ganó la justicia que jamás podríamos ganar nosotros. Por eso, en medio de la angustia, el Espíritu Santo nos llena de esperanza: el Señor hace que todo resulte para nuestro bien, y nos espera la vida eterna ganada por la justicia de Cristo.