No matarás, no robarás, no tendrás otros dioses… los 10 mandamientos son bien famosos, pero ¿cómo los usamos en la vida cotidiana? El pastor Mike Novotny explica los dos propósitos de la ley de Dios. Primero, es un espejo clarísimo: cuando nos paramos frente a ella, se nos cae el orgullo y descubrimos pecado tras pecado — porque «mediante la ley cobramos conciencia del pecado» (Romanos 3:20), y eso nos lleva a clamar por misericordia.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!Después de recibir el perdón completo en la cruz de Cristo, la ley adquiere su segundo propósito: ser una guía para vivir en gratitud, amar al prójimo y buscar una vida santa. La clave del cristianismo está en distinguir ley y evangelio: la ley no te salva — te muestra tu pecado y te guía; el que salva es Cristo.