Te han ofendido, te han herido, han pecado contra ti. Tienes dos opciones: perdonar o no perdonar. El pastor Ryan Kolander nos lleva a la parábola del siervo despiadado (Mateo 18:21-35): un rey perdona a su siervo una deuda de un trillón de dólares, y ese mismo siervo sale a la calle y agarra por el cuello a un compañero que le debe el salario de un par de días.
Thank you for reading this post, don't forget to subscribe!La parábola enseña qué es realmente el perdón: no un sentimiento ni un intento de olvidar, sino la decisión de absorber la deuda — «no te voy a cobrar, no te voy a castigar día tras día en mi corazón». Así nos perdonó Dios: conociendo cada pecado, absorbió la deuda completa en la cruz (2 Corintios 5:21). Y quien ha recibido un perdón tan enorme, encuentra la libertad de dar un perdón mucho más pequeño.